Los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la cohorte, y le vistieron de púrpura y le ciñeron una corona tejida de espinas, y comenzaron a saludarle: «Salve, rey de los judíos». Y le herían en la cabeza con una caña y le escupían, e hincando la rodilla, le hacían reverencias
Marcos 15, 16-19
Desconocemos el paradero de este paso, que bien pudo llegar hasta finales del siglo XIX e incluso comienzos del XX, si bien lo más probable es que sólo lo hiciera la efigie del Señor, toda vez que con la crisis de finales del XVIII la Cofradía había decidido prescindir de los sayones de sus pasos, que tal vez pudieron desaparecer en el incendio del Convento de Santo Domingo en 1809.
En 1908, siendo Abad el Hno. Mariano Andrés Lescún, se encarga una nueva Coronación, compuesta por tres figuras, procedente de algún taller de imágenes de serie, tal vez de Olot o de Valls, donde se representaba a Cristo sentado y maniatado, con un sayón y un romano a su espalda colocando la corona de espinas.
Este conjunto fue cedido, en 1984, a la Hermandad del Stmo. Cristo del Amor y de la Paz de Salamanca, formando parte de su procesión ese mismo año, y entre 1985 y 1995 en la Procesión General del Santo Entierro, volviendo durante algún tiempo a la propia procesión de la Hermandad del Amor y Paz. En el año 2004, tras algunos años sin procesionar, fue recuperado por nuestra Cofradía.
En 1977 se decide volver a sustituir el paso, hablando con diversos escultores, adjudicando el proyecto al zamorano Higinio Vázquez García, fué estrenado ese mismo año.
La actual Coronación de Espinas está formada por cinco figuras: tres representando al pueblo romano, otra a la plebe y la quinta a Cristo, sentado en su tórculo sobre unas gradas, con rostro sereno y envuelto en un halo místico, alrededor de la cual se dispone el resto.
Un primer soldado, bastante hierático y en pie, se convierte en espectador de lujo, mientras otro, con gesto desgarrado, se dispone a coronar de espinas la cabeza de Jesús. Las dos figuras que miran a Cristo de frente, tienen actitudes claramente burlescas, así aparece en primer término, otro soldado que, en cuclillas, enseña la lengua a Cristo con gran teatralidad mientras sostiene una clámide púrpura para colocarla sobre el Señor posteriormente.
Representando al pueblo aparece la última imagen, un esbirro con una bota de vino a la espalda que hace de introductor a la escena, ya que muestra al pueblo fiel la coronación de espinas. Este burlón representa la nota anecdótica del paso, pues si la bota de vino hace que sea identificado como un “borrachín”, no deja de ser el autorretrato del escultor del conjunto, que con mano acusadora nos muestra a Cristo Rey.
El paso procesiona sobre un trono realizado en los talleres de Manuel Guzmán Fernández en el año 2008, sustituyendo uno de estilo modernista realizado en 1988 de Melchor Gutiérrez San Martín.
El trono actual está realizado en madera de cedro real con ingletes en las esquinas y cartelas en los salientes del trono, siendo los entrepaños calados y decorados con cabezas de ángeles.