Museo de verano
El Museo de Verano de la Capilla de Santa Nonia es una de las actividades culturales más consolidadas del verano leonés.
Su primera edición se celebró en 1997, organizada de manera conjunta entre las Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y la del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, ambas con sede canónica en la Capilla de Santa Nonia y componentes de su Junta de Iglesia, ante la creciente demanda cofrade de un Museo de Semana Santa, hito felizmente logrado en noviembre del año 2024.
En su origen, el objetivo era sencillo pero significativo: abrir la capilla durante los meses de verano, aprovechando que en julio y agosto no se celebra la tradicional misa dominical, y permitir la visita al patrimonio escultórico que recibe culto habitual en ella, en un momento del año alejado del ciclo penitencial de la Semana Santa.
El Museo de Verano no responde a un concepto museográfico complejo, sino mostrar al visitante la capilla tal y como vive el resto del año: con las imágenes titulares y devocionales dispuestas en sus altares y peanas, respetando plenamente su función cultual.
En una primera etapa, coincidente con los últimos años del siglo XX, debe entenderse como una apertura patrimonial y devocional, en la que se ofrecía al visitante —especialmente al turista estival y al peregrino— la posibilidad de conocer de cerca imágenes que, durante la Semana Santa, procesionan por las calles de León.
Con la llegada de los primeros años del siglo XXI, experimenta una evolución significativa: a la exposición de imágenes en sus altares se suma el montaje de pasos procesionales completos, pertenecientes a ambas cofradías.
Este cambio introduce una clara intencionalidad didáctica: permitir que el visitante comprenda no solo la imagen, sino también la forma en que se porta en las procesiones de León. La disposición de las tallas sobre sus tronos facilita la explicación del modo tradicional de pujar, una de las señas de identidad más características de la Semana Santa leonesa.
De este modo, el Museo de Verano deja de ser únicamente una apertura excepcional del templo para convertirse en un espacio de interpretación del hecho procesional, accesible y comprensible para quien no está familiarizado con la tradición local.
A lo largo de los años, esta iniciativa se ha consolidado como un acto propio estival de las cofradías de Santa Nonia, manteniendo una continuidad sólo interrumpida cuando han tenido que realizarse obras de mantenimiento y restauración en la capilla. Estas aperturas veraniegas.
El Museo de Verano cumple así una doble función: por un lado, preservar y difundir el patrimonio escultórico y procesional de las cofradías organizadoras; por otro, mantener viva la presencia de la Semana Santa de León durante los meses de verano, ofreciendo una lectura pausada y cercana de unas imágenes concebidas para la calle y la devoción popular, subrayando su valor cultural, turístico y patrimonial.
A lo largo de las diferentes ediciones del Museo de Verano, la Capilla de Santa Nonia ha acogido una selección variable de imágenes y pasos procesionales, adaptada a las circunstancias de cada año y al discurso expositivo planteado, así como montajes temáticos coincidentes con alguna efeméride destacada.