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Madre Dolorosa
Víctor de los Ríos Campos, 1949

Madre Dolorosa "Y Simeón dijo a María, su Madre: Una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones"
Lucas 2, 35


Hasta 1826 no se tiene constancia escrita de que la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno poseyera o procesionara un paso con la iconografía de la Dolorosa. Según Cayón Waldaliso, en ese año se solicita a la Cofradía de Ntra. Sra. De las Angustias y Soledad la cesión del paso para la Procesión del Viernes Santo.

A pesar de ello, es cierto que en 1822 Blas Montes, abad de la Cofradía, se dirige al ayuntamiento "para conceda permiso para que en la plaza de la Constitucion se represente un discurso analogo a el doloroso trance de Maria Santisima quando encontro a su Santisimo hijo en la calle de la Amargura", Sermón que se había realizado ya con anterioridad, y tal vez escenificado con el Encuentro.

Desconocemos si esta práctica fue común en los años venideros hasta que en 1849, siendo Abad Miguel Sánchez, “se sacaron del archivo los 2.000 reales que se habían metido el día de la entrega que se hizo a D. Miguel Sánchez, los que se le entregaron para pagar los pasos de San Juan y María, que nuevamente se han construido, de los que dará cuenta cuando rinda las suyas”.
Madre Dolorosa Cayón Waldaliso atribuye ambas imágenes al escultor Gerónimo Román, al cual se hace entrega, de manera altruista, de la carta de pago de la Cofradía, y del que poco más se conoce.

En la década de 1940 se decide mejorar el paso de la Madre Dolorosa, y en 1946 comienzan las gestiones que desencadenarían en 1949 la presentación en el Instituto Juan del Encina de la Dolorosa actual, obra de Víctor de los Ríos Campos.

El paso, sin duda alguna, es en conjunto uno de los que más rico ajuar presenta, siendo la Dolorosa la efigie que más donaciones recibe de parte de sus devotos.

Respecto a sus ropajes, la imagen cuenta con varios vestidos o sayas, en colores de terciopelo blanco o negro, que se utilizan en los diversos actos de la Cofradía. En concreto existen en su ajuar dos vestidos blancos: uno de ellos bordado en 1966 por las M.M. Clarisas y que fue donado por la familia Fernández-Abella, que luce habitualmente en su retablo de Santa Nonia, y otro considerablemente más rico para ocasiones especiales, realizado bajo diseño y dirección de Melchor Gutiérrez San Martín en 1993. En cuanto a los negros, son tres: el más antiguo se confeccionó con flores bordadas del vestido que la familia Lubén donó a la imagen en su estreno; el segundo con el capote de paseo que regaló a la imagen el torero Mondeño, y el más nuevo realizado por Melchor Gutiérrez en 2009, siendo ésta la pieza bordada de más categoría. El manto procesional de cola regia fue encargado a Saturnino Escudero en 1950, siendo estrenado dos años más tarde. Dicho manto, que presenta en el eje principal el anagrama de la Cofradía, fue traspasado a nuevo terciopelo en 1993, bajo diseño y dirección del Hno. Melchor Gutiérrez San Martín, por las Madres Benedictinas “Carbajalas”. El mismo Melchor diseñó y dirigió también confección de la rica mantilla o sobremanto que completa el conjunto.
Madre Dolorosa El trono del paso, compuesto por paños de cuero repujado y ágatas, con una profusa ornamentación con motivos vegetales y completado con ángeles, se estrenó finalizado en 1996, y es obra del ya citado Melchor Gutiérrez.

El palio que luce el paso fue realizado íntegramente a mano de forma artesanal por Melchor Gutiérrez San Martín, en colaboración con su esposa Ana Renedo González, y donado por esta familia en 1979. Está realizado en cuero repujado, brocado y policromado, con cuatro diseños diferentes de bambalina que lo configuran como una pieza absolutamente original y única. En la denominada Gloria del palio se hallan representados los antiguos partidos judiciales de la provincia de León.

Los varales fueron realizados en 1998 en los talleres del orfebre cordobés Roncero.

De los mismos talleres y del mismo año, por donación del Abad, proviene la diadema, en plata de ley, que luce en procesión. La diadema de capilla es de metal plateado, realizada para el estreno de la imagen.

Entre otros complementos y joyas que adornan a la Virgen, cabe destacar un rosario de plata y nácar donado por la familia Sabugo (1992); un corazón con puñales realizado en plata y enriquecido con rubíes y turquesas, diseño original de Melchor Gutiérrez y regalo de la familia Ardura (1991), y unos gemelos de oro y perlas con los emblemas de la Cofradía y del paso ofrecidos por la antigua banda infantil (2002).

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Fecha de publicación: 11/02/2013 •

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